Emily amaba pasar los días en cama con su compañero, llevaba casi una semana comiendo y bebiendo como si no hubiese un mañana. Damon y Drew eran excelentes acompañantes, pues al igual que ella, disfrutaban de caminar por el bosque.
Como humanos eran asombrosos, pero como lobos, algo digno de ver. Así que, aunque la dejaban caminar por ratos, la mayor parte del tiempo montaba sobre la espalda de Drew, uno de los lobos más inmensos que pudiesen existir.
¿De verdad no eres medio oso?
No, ni medio