Christie no pudo evitar pensar que aquel encuentro debía ser similar a una cena con el sombrerero loco.
—Caperucita roja.
¡Oh, por Dios! ¿A dónde demonios había ido a parar?
—Ya veo.
—Verás, la niña había sido entregada a las hadas por su padre, porque este quería fama y fortuna. Tú tienes una unión con Gabe y fueron sus hermanos los involucrados en esa situación. Cuando lo veas puedes preguntarle.
—¿Y que tiene eso que ver conmigo?
—Nada y todo, es decir, que directamente no te afecta, per