Los sueños deberían ser sitios neutros, donde aunque aparecieran cosas feas, estas no fuesen capaces de causarle dolor. Lamentablemente no funcionaba así, en los sueños de Christie, el dolor era real. Y bueno, es que además su atacante no se medía, y como no había escogido estar de su lado, vendría a ella con todo lo que tenía. Y no se contendría.
Era brutal, veloz, potente y capaz de adivinar cada uno de sus movimientos y como parte de todo su alarde, debido a la velocidad que poseía, la dejab