Edric se sentía como una presencia completa, no podía creer que del todo, no hubiese sentido que andaba por ahí. Entró a ver a su compañera y sonrió con paz, no importaba si se acostumbraba o no a tener a esa otra mitad, dentro de su cabeza, tenerlo garantizaba que ella estaría segura y era lo único que importaba.
El rostro de su mujer, de su Blaire mostraba paz y serenidad y en aquel momento eso era más valioso que cualquiera de sus posesiones. Al mirar como empezaba a moverse, se sentó a su l