Ella perdió la posibilidad de elegir a quien entregarse y gozar del sexo; perdió el respeto y aprobación de profesores y pares. Su cuerpo demoró en sanar y su mente dejó de funcionar del modo que era necesario para sostener los cursos. No tenía a nadie, excepto Cheryl, pero no era suficiente.
No se permitió llamar a Regina para contarle o pedirle ayuda. No pudo. En su mente ella era culpable, por confiada, por ilusa. Y no podía tolerar que Milo y sus hermanos supieran lo que había pasado. Enton