CAPITULO 60 Esto que siento es amor.
En un estado de desinhibición total, ella escuchaba sus frases y se dejó tomar, entregada a la seducción más extraordinaria. Apenas podía articular, sus ojos entrecerrados a medias, la boca partida. Gemidos, jadeos, grititos, era lo que podía decir.
—Disfruta, goza. Porque yo lo hago de una manera increíble, solo con proporcionarte deleite—le susurraba él, concentrado en explorar su bajo vientre.
De rodillas, comiendo su centro con persistencia, le dijo luego:
—No va a quedar nada de esta piel,