Mundo ficciónIniciar sesiónMarcando el paso con elegancia y asombrosa precisión a pesar de sus tacones, se arregló la falda sin dejar de caminar presurosa por la vereda de su barrio, con el inminente hecho de llegar tarde a su trabajo.
—Maldita sea —masculló por lo bajo, mirando su reloj de muñeca, quien le indicaba que, si no llegaba en por lo menos quince minutos, su inmaculada puntualidad perecería.
Escuchó un auto detene







