Mundo ficciónIniciar sesiónLa brillante y suave piel desnuda de Paula, envuelta apenas por las sábanas blancas, le daban un toque artístico, como sus pinturas mismas. Parecía un ángel, con aquella espalda perfecta y brazos delgados. El cabello medio largo que le cubría los hombros y despedían un dulce aroma a fruta. Todo en ella era perfecto.
O eso era lo que Alex pensaba.
Se levantó entonces para andar por ahí. Como nunca







