Los ojos de Miguel empezaron a brillar de ira, su temperamento explosivo estaba a punto de hacer gala de presencia.
—Me voy.
—No te dejaré. — Miguel no podia comprender que era lo que Valentino queria en un segundo se mostraba frio y al siguiente se estaba a ferrando a le con la desesperacion de un amante que no queria ser abandonadado —Incluso aunque tuviera que atar a Miguel a la cama, tu no saldrias por esa puerta
Los ojos de Miguel ardieron de furia. ¿Quien se creia que era para atarlo a