En la Sombra del Legado
La gala continuaba, pero la atención del público se deslizaba lentamente hacia las copas y la música. Aurora, agotada tras horas de sonrisas y discursos, se retiró hacia uno de los pasillos laterales que conectaban con los jardines del museo. Un rincón silencioso, fresco y lo bastante alejado para respirar sin que la imagen perfecta de "la heredera Hastings" se resquebrajara.
Apoyó la espalda contra la pared de mármol, bajó la mirada y cerró los ojos.
Catorce días. Un día