CAPÍTULO 86. VENIMOS A CURARTE
New York, Estados Unidos.
Tres días después.
Los dedos de Madison acariciaban la espesa melena de Alexande, disfrutando de enredar algunos de sus mechones, entres sus dedos, viendo la forma relajada en la que respiraba de manera tranquila, esperando la llegada del doctor Smith. En ese momento la puerta se abrió.
— ¿Se puede? —el pequeño Liam dijo asomando su cabecita, esbozando una amplia sonrisa.
Enseguida Noah se asomó también y saludó con su manita a sus papás.
—Venimos en secreto —susurró r