CAPÍTULO 85. SUSPENDIDA
—Ya sabemos de quien heredó esa forma de mirar a la gente, su hijo —Madison se interpuso entre ambos y abrazó a su suegro agradecida.
—Hace un mes que me escribiste para pedirme ayuda, te dije que no te iba a fallar —dijo con orgullo.
—Este hombre es un cavernícola —Rosa expresó con enfado—, no sé quien lo educó, yo creo que nunca en su vida lo hicieron —rodó los ojos.
—La dama tiene razón, bastaba con que me hicieran una llamada para que viniera —resopló.
— No teníamos ni su número —Madison re