CAPÍTULO 20. BARRERAS DESESTABILIZADAD
— ¿Cómo se te ocurre querer limpiar el cubículo de mi asistente? —preguntó con molestia al encerrarse en su oficina. — ¡¿Acaso quieres ser el hazme reír de toda la constructora?!
Madison frunció el ceño y lo miró sin comprender su molestia.
—A mí nunca me ha importado lo que piensen los demás, no vivo de ellos —respondió—, me importa más que esa chica esté bien, que lo que murmure tu enamorada y la directora, que seguramente también anda tras de ti —Elevó ambas cejas. — ¿Acaso cree que no me do