Valery:
En silencio, me compongo el vestido y me quedo quieta.
Justo dónde me ha dejado.
Pasan los minutos, y mi corazón se quiebra, porque temo que me ha abandonado aquí, pero entonces oigo su silbido, y mi corazón vibra en mi pecho, lo busco, siguiendo el rumbo que él tomó.
Está esperándome a lo lejos, de pie, junto al coche. Mientras camino hacia él, siento como de mi interior comienza a brotar su semen, y el líquido caliente y viscosos comienza a rodar por mis muslos y mis piernas, lentamen