El jueves, las puertas del ascensor se abren en el piso 38.
Irina entra.
Él está ahí.
Maleta de cabina negra. Traje oscuro ligeramente arrugado. La corbata, suelta. Cara de alguien que durmió tres horas en un avión y no piensa mencionarlo.
La distancia entre los dos es de ochenta centímetros.
No hay mesa de por medio. No hay sala de conferencias. Solo el espacio exacto de un ascensor para dos personas.
—Vargas.
—Buenos días.
Las puertas se cierran.
Silencio.
El tipo de silencio que tiene temper