Son las 6:45 AM del lunes.
Irina sale del ascensor con su café y su mochila y camina hacia el área técnica.
Al pasar frente al despacho esquinero, no mira.
Lo mira.
La puerta está abierta. La luz apagada. El escritorio vacío. La taza, ausente. La cadena — si es que estaba esta mañana — fuera de cualquier ángulo.
El despacho de un hombre que no está.
Irina sigue caminando.
El equipo, a lo largo del día, respira diferente.
No mejor. No peor. Solo diferente.
Como cuando sacas una variable de una e