La reunión de seguimiento técnico empieza a las diez.
Sala norte, ocho personas, el cronograma del proyecto en la pantalla. Irina llegó con cinco minutos de anticipación, que es lo que hace siempre. Se sentó en el lugar habitual. Puso el cuaderno, el bolígrafo, el celular boca abajo.
Todo normal.
Lleva cuarenta minutos de reunión cuando el mareo llega.
No fuerte. No del tipo que obliga a agarrarse a algo. El tipo suave y sin aviso, la ondulación que sube desde el abdomen hasta la base del cráne