La puerta del despacho esquinero está cerrada.
Son las seis cincuenta y ocho de la mañana. Irina llegó a las seis cuarenta, lo cual le dejó dieciocho minutos para revisar la carpeta una vez más en el pasillo vacío del piso 38, antes de que llegara el resto del equipo.
La documentación está en orden. Cronológica. Con referencias cruzadas. El tipo de presentación que aprendió a hacer cuando entendió que los datos solos no bastan: los datos necesitan estructura para que quien los recibe no tenga q