Orión
—Octavia, no puedo... después de todo este tiempo, —empecé, mi voz cargada de angustia. —Cada segundo sin ti fue una tortura. No puedo arriesgarme a perderte de nuevo.
—No puedo simplemente dejarte ir, Octavia, no después de todo lo que ha pasado, —dije, sintiendo una mezcla de miedo, amor y frustración. Mi corazón latía fuerte en mi pecho, como un tambor de guerra, cada latido resonando con la idea de perderla de nuevo.
—Orión, he sobrevivido a tanto ya, —ella dijo, acercándose a mí y po