Octavia
Todos en el comedor quedaron en silencio con mi mención de que Aiden es el Dios del Sol. La sorpresa era palpable en el aire, una mezcla de incredulidad y asombro que se apoderó de la sala. Los humanos presentes, en particular, parecían confundidos, sus rostros reflejando la lucha por asimilar la información.
—Creo que es hora de que sepan la verdad, —dije, dirigiéndome principalmente a los humanos. Mi voz resonaba con una firmeza que reflejaba la importancia de lo que estaba a punto de