Octavia
Entré a la discoteca, segura de mí misma, consciente de que cada centavo invertido en el decorador había valido la pena. Con cada paso que daba en aquel mundo mágico, me sentía más segura de que habíamos tomado la decisión correcta. Las paredes estaban transformadas, cubiertas de telas que simulaban el cielo nocturno, y pequeñas luces blancas parpadeantes evocaban la belleza de las estrellas.
Las mesas, organizadas en un círculo alrededor de la pista de baile, capturaban la esencia cele