El caos invadió el diminuto ático, borrando el mundo exterior con ruido y luces cegadoras.
—¡Hagan espacio! ¿Cuál es su nombre y edad? —exigió un paramédico del SAMU, irrumpiendo por la puerta astillada con su equipo médico.
—¡Se llama Ariane Rousseau! ¡Veintisiete, veintiocho años, no lo sé! —balbuceó Elias, temblando dentro de su pijama y su abrigo de tweed—. ¡Por el amor de Dios, no se queden ahí parados, ayúdenla!
Una contracción brutal arqueó la espalda de Aurora. Su grito desgarrador ahog