Capítulo 17. Jugando Sucio
Alessandro Ferrara.
Leo presiona el acelerador y rebasa los autos que tenemos enfrente mientras hace una llamada al resto del equipo que se encuentra no muy lejos de nosotros.
No pienso dejar que la alcancen, ni por asomo, necesito saber quién carajos es y por qué la siguen.
Me jode que a alguien se le pase por la mente querer lastimarla, porque a ella nadie puede tocarle un solo cabello, porque sus lágrimas están reservadas para mí.
—Se dieron cuenta que los estamos siguiendo —me informa Leo.