Padre e hijo conversaron un buen rato, ultimando los detalles del encuentro familiar del viernes. Killian se encargaría de la organización; Maison correría con la comida y la bebida; e Isabela y Samia tendrían la grata tarea de disfrutarlo todo.
—No lo olvides: el viernes cocinas tú.
¿Cómo iba a dejar pasar Killian la oportunidad de lucirse por fin ante Samia?
Maison, por su parte, parecía tener mucha prisa. Al fondo se escuchaba la voz del tío Mario pidiéndole que subiera al vehículo, mezclada