Killian caminaba a paso rápido. Al salir del edificio de aulas, su llamada por fin obtuvo respuesta. Al otro lado se oía bastante ruido de fondo; por el tono de Samia, parecía ignorar por completo lo sucedido. Su voz sonaba insegura:
—¿No deberías estar en clase ahora?
Samia había descartado desde el principio cursar Mecánica Cuántica. Era bien sabida su dificultad y la exigencia del profesor: cada semetro suspendía una cuarta parte del alumnado. La facultad no lograba convencerlo de que suaviz