Tobías Grandón bebió un sorbo de su whisky y empezó a contar la historia de por qué ambas familias no se habían conocido hasta ahora.
—Mi padre estaba loco.
Agustina y Elena miraron de reojo la fotografía de su padre sobre la chimenea.
—Nunca nos dijo que tuviera un hermano, nos enteramos cuando falleció, pero en las cláusulas de su testamento estaba incluido que no entráramos en contacto con ustedes.
—Y no cumplieron la cláusula. ¿Perdieron su herencia? —preguntó Agustina.
No lo creía muy pos