La luna de miel llegó a su fin y los flamantes novios regresaron a la casona en las montañas.
—Cuéntanoslo todo, Bea. ¿Fue muy difícil lidiar con Magnus? —preguntó Elena.
—Logramos entendernos. ¿Cómo han estado ustedes?
—Pero dinos qué hicieron, a dónde fueron ¿Durmieron juntos? —insistió la mujer.
—Hicimos muchas cosas. Estoy hambrienta, necesito algo de comida casera.
Bea se dispuso a comer. Con la boca llena no hablaría de más, así que tragó y tragó en medio del interrogatorio de Elena y su