Bea apagó las velas y recogió la mesa, no sin antes comer un poco de lo que había preparado. Lanzó los preservativos en un cajón y salió. Tardó varios minutos en conseguir transporte. Se prometió recordar traer su moto cuando fuera a las montañas.
Nunca antes había ido tantas veces a un hospital como desde que se casara con Magnus.
—Hola, mi esposo fue internado hoy —le dijo a la recepcionista.
Caminó lentamente por el pasillo siguiendo las instrucciones de la mujer. Tomando el ascensor llegó al