Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Leila! – dice en un gemido seguido de un sollozo.
— ¡Dakota! – digo sin mirar atrás. Arrastrando tras de mí a mí no-novio-ligón.
No sé cómo llevar esta situación, pero no pienso perderme el hecho de que le gusto, me duele el pecho y necesito llorar, llorar mucho. Él se deja hacer, parece que le divierte la situación.







