19.- Leila.

Solo tuve que mirarlo para que las dos copas que me tomé hace más de una hora surtieran efecto, perdí el equilibro torpemente y de manera rutinaria terminando en sus brazos bajo la mirada de odio de su acompañante ¿qué coño hace aquí? Puse los ojos en blanco y desplegó esa sonrisa de dientes perfectos que hace un efecto de presión en mi vientre ¡maldito sea él y su sonrisa perfecta!

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