Maddy
Liam cierra sus ojos, como atormentado y niega con la cabeza.
—No me castigues así —sisea con los dientes apretados. Me levanto de la cama y doy dos pasos en su dirección—.
—Eres tú quien te estás limitando —uso los trucos coquetos que me enseño Lexi. Ladeo mi cabeza y cruzo mis brazos debajo de mis senos, pareciendo insegura pero en realidad realzando mis pechos—. Pero ni modo —me encojo de hombros y me doy la vuelta—. Otro día será.
—Buenas noches —dice con voz ronca y escucho la puerta