Liam
—Estás sonriendo como idiota —la voz de Maddy me llega en un murmullo entre cansado y somnoliento—.
Mi sonrisa se hace más grande si es posible.
—Soy un idiota feliz —le digo antes de besar su frente y estrecharla más contra mi cuerpo—.
La escucho reír. Si supiera el nivel de felicidad que corre por mis venas y si supiera también la importancia que tiene el acto que llevamos a cabo la noche anterior, creo que no me diría idiota.
Hacer el amor por primera vez con mi chica es un hecho único