Un año después...
Liam
Miro con horror y emoción al mismo tiempo a mi mujer. Está recostada en una camilla donde con gritos de dolor y esfuerzo puja para traer a nuestro pequeño al mundo.
Nunca imaginé que este día llegaría, a pesar de que tuvimos ocho meses de preparación.
Sujeto su mano y ella la aprieta con fuerza. Me mira con sus hermosos ojos vidriosos y siento como los míos se llenan de lágrimas también.
—Vamos, mi amor, tú puedes– susurro apretando mis labios en su frente.
Cuando Maddy s