Maddy
— ¿Qué tanto me miras? —Le pregunto a Liam divertida antes de darle un bocado a mi cena—.
—A ti —es una suerte que sea morena, ¿saben? Así mi sonrojo no se nota tanto en estos momentos. Pero sí que siento mis mejillas arder ligeramente.
—Y... ¿qué me vez?
—Lo hermosa que eres y lo afortunado que soy — ¡Joder! Debí quedarme callada.
—No seas adulador.
Él se ríe de forma suelta, confiada y me mira con ojos alegres.
—Solo soy sincero —extiende su mano sobre la mesa y toma la mía—. Eres única