Capítulo 29. Poniendo orden.
Samantha entró esa tarde al bar como si fuese una reina llegando a su castillo. Se había vestido con gran elegancia y no iba acompañada por dos guardaespaldas, sino por seis y afuera habían quedado cuatro más. También iba con ella su amiga Jenny.
Todos la veían con curiosidad sin atreverse a cruzarse en su camino. De lejos Deborah la veía con odio, aunque en esa ocasión no se animó a cuchuchear con sus amigas para molestarla.
Solo McGraw se animó a acercarse cuando la mujer llegó a la barra.
—¡