—Estás completamente equivocado, Jean —le solté a mi amigo con una furia contenida, dándole la espalda a la barandilla de la terraza—. Yo olvidé por completo a Cristian hace muchísimos años. Ese hombre no es nada para mí. Esto es un negocio, nada más. Apenas terminen estos tres años de infierno y recupere el control absoluto de mi empresa, todo esto terminará y no tendré que volver a ver su maldita cara en la vida.
Jean no dijo nada, solo me miró con una mezcla de lástima y escepticismo que me