Luego de lamentarse, llorar y pensar en la vida de pesadilla que se le venía por delante, Isabella se sintió lista para enfrentar a su esposo.
Se vistió con un traje de dos piezas, diseñado a la medida por una exclusiva casa de modas italiana. El corte elegante realzaba su clase y refinada belleza.
Volvió a maquillarse, ocultó sus ojeras y trató de disimular sus ojos hinchados.
Le dio volumen y movimiento a su cabello, tal cual como se lo peinaban en el salón de belleza.
Se veía hermosa aunq