Dos horas después...
Ahora me encuentro con mis amigos en nuestro bar favorito de la ciudad, cenamos delicioso y las risas no faltaron en el proceso, ya hemos jugado al boliche y también al bingo, ahora jugaremos al parchís y no puedo negar que me estoy divirtiendo muchísimo.
Pero no estoy del todo feliz.
Thomas me ha plantado.
Y me siento como una estúpida.
Por suerte, Sebastián no se ha separado de mi lado y con ello, a mantenido a Frank a raya, pero al mismo tiempo, es como si mi amigo n