Sonrío ante los gestos de Sebastián quien se encuentra en la barra mientras me ve hablar por teléfono, definitivamente mi amigo es un alcahueta de Thomas y ante ese hecho, suspiro cuando este responde en un susurro:
— Es tú día. Mereces ser feliz... Aunque, me encantaría formar parte de esa felicidad.
Cierro los ojos y dentro de mí todo se colapsa.
Si supieras que eres la razón por la que ahora soy tan feliz, Thomas...
Tú eres ese algo, que tanto me a hecho falta este día tan especial. Tú y