Él se giró sorprendido para ver a Agnes a un lado de ellos, mirándolo con recelo antes de fruncir el ceño.
—Nos vamos, ya —demandó con voz firme y obviamente enojada—, sin peros. —Herman se mostraba desconcertado, alzó las cejas y vio a Agnes voltear hacia Gabriela para verla fríamente—. Nosotros nos retiramos.
Gabriela se sintió muda un instante al ser presa de la mirada de Agnes, ella la fulminaba con el semblante y sus ojos se notaban amenazadores.
—¿Qué sucede tan de repente? —indagó