Al llegar a casa a altas horas de la noche, me sorprendí al ver a Emma acostada en el sofá.
—¿Por qué llegas tan tarde? Estaba preocupada por ti — saltó Emma del sofá tan pronto cerré la puerta detrás de mí.
—Me dieron el empleo.
—¿En serio? ¡Eso es una excelente noticia! Pero ¿te dejaron trabajando hasta tan altas horas de la noche? Que personas tan usureros, espero la paga sea buena.
—Algo así, y la paga es muy buena, de hecho — murmuré aún con las piernas temblorosas y el corazón acelerado—.