La noche se me hizo eterna, no pude pegar el ojo por más que me obligara a dormír y a descansar. Tener la sensación de sus besos en mi piel es algo que me provoca escalofríos aún. Anoche que volví a experimentar sus caricias y su pasión sin tener algún ápice de ebriedad, me di cuenta lo mucho que Harper me gusta. Y eso no está bien, porque del gusto al amor hay una mínima brecha. Ahora bien, tuve suficientes horas para pensar en lo que debo hacer o no. Puede que no sea lo más correcto, pero no