Chantal.
Miradas cómplices. Sonrisas que bordeaban lo que se extiende más allá de un simple vínculo laboral. Toques suaves, escurridizos, e imperceptibles. Ambos regodeándose de un aura profesional, que ligeros roces entre dedos desmentían. Felicidad. Sí, eso destilaban ellos sobre aquel escenario mientras se turnaban para dar el discurso correspondiente.
Robert no podía dejar de mirar a la señora Hamilton. Detallaba sus gestos, sus labios, el brillo en los azulados ojos. Lo que desprendía su p