Chantal.
Caminaron por el amplio jardín hasta llegar al lado de una fuente. Dixon se puso frente a ella y comenzó a buscar dentro del bolsillo de su pantalón.
—Quería dártelo antes, pero con todo esto no tuve oportunidad —sacó la pulsera de mariposas y tomó su muñeca para colocársela—. Solo se ve hermosa en ti.
Chantal la admiró, los dijes resplandecían con los destellos que brindaban las luces del atardecer. Entonces, recordó a su abuela, y la esfera traslúcida que le había obsequiado junto a