Chantal.
Comenzaron a moverse con torpeza al principio, intentando compaginar sus cuerpos y lográndolo por momentos. Peter agachaba un poco su cabeza para no perder vista del rostro de su acompañante. Sí, estaba tan linda como la recordaba, como la había dejado. Sus rasgos faciales habían madurado mínimamente, seguía teniendo las gruesas cejas y los mismos abismos negros que eran capaz de tragarse a cualquiera sin su consentimiento. A él le había pasado, el singular encanto de ella no le pasó d