Chantal.
—¿Estará bien?
—Sí, lo estará, le dije todo lo que tenía que escuchar para que acabara de reaccionar de una vez. Sabía que ese tipo no valía un centavo.
—¿Y si lo perdona?
—Pues ya me encargaré de darle yo unas cuantas cachetadas. Las Brown no somos de andar de cornudas ni bajando la cabeza como sumisas, así que no tienes de qué preocuparte. Sé que ella se ilusiona con facilidad y ve todo color de rosas, pero cuando la bajan de su nube se transforma... créeme que esa reacción es la qu