Chantal.
La acurrucaba contra su pecho mientras la escuchaba llorar y lamentarse con palabras entrecortadas. Acariciaba su cabello lacio y miraba a Anne que se movía con desespero de una punta de la habitación a la otra. No sabía qué había pasado y temía que al preguntar Amber se pusiera peor de lo que estaba. Pasaron los minutos, la castaña se fue calmando, respiraba más lento y había parado de hablar.
—Voy por un vaso con agua —dijo su hermana y salió con prisas de la habitación.
Chantal asi