Chantal.
Quedó paralizada en el lugar. Los hombros del hombre frente a ella subían y bajaban a ritmo frenético. Buscaba por toda la sala como animal rabioso, capaz de despedazar lo que se le pusiera por delante. Ella sintió un escalofrío recorrele el cuerpo, erizando su columna vertebral en son de advertencia. Él giró hacia ella, el tinte endemoniado en la mirada de James la asustó.
—¡Dime donde está Amber! —gritó él dejando el aire bañado de su aliento etílico. Apestaba a alcohol—. Se está es