Capítulo 20. Sospechas
Isabella
Estaba ansiosa por algo y no sabía el motivo. Tomé el brazo de Zaid una vez que me lo ofreció. La hermosa mujer que se acercó, nos guio a una mesa en un área privada, al caminar entre los comensales, Zaid estaba como escudo humano dirigiéndome al lugar. La mujer se detuvo y nos señaló el espacio.
—Gracias—dijo Zaid en un tono serio, la mujer intentó sonreírle, pero él de manera sutil la ignoró, ella me miró y luego de manera rápida nos dejó para que nos acomodáramos.
—Debiste, aunque