Capítulo 27. Invitados inesperados
Isabella
Algo dentro de mí gritaba que algo no estaba bien. La llegada inesperada de Ibrahim y Azahara, escoltados por un séquito de seguridad que parecía más un ejército que simples acompañantes, no podía ser mera coincidencia. La tensión de Zaid era palpable; no necesitaba palabras para entender que algo amenazaba con estallar.
Mis hermanos seguían en su mundo, entretenidos en una conversación trivial sobre los sabores de los platos y comparaciones con la comida mexicana. Yo los miraba con un